8 El Ministerio de Salud de la Nación dispuso que la insuficiencia cardíaca aguda sea considerada un evento de notificación obligatoria. La medida busca, por un lado, registrar cada internación y dimensionar el impacto epidemiológico de una enfermedad grave y de alta incidencia. Sin embargo, mientras el sistema avanza en la recopilación de datos, las dificultades para acceder a los tratamientos más efectivos continúan siendo una realidad cotidiana para muchos pacientes.Uno de los ejemplos más claros aparece en los consultorios, particularmente a la hora de gestionar medicamentos a través de PAMI.Para autorizar el tratamiento con dapagliflozina o empagliflozina en pacientes con insuficiencia cardíaca —tanto aquellos con fracción de eyección reducida como preservada—, la auditoría exige, según se plantea, que el paciente sea diabético.El problema es que la evidencia científica internacional ha demostrado que los inhibidores de SGLT2 reducen las internaciones y el riesgo cardiovascular independientemente de que el paciente tenga diabetes. No se trata simplemente de un medicamento antidiabético utilizado para otra enfermedad: actualmente constituye uno de los cuatro pilares fundamentales del tratamiento de la insuficiencia cardíaca, con una indicación de máxima relevancia en las principales guías de práctica clínica. Por eso, condicionar su cobertura a la presencia de diabetes implica aplicar un requisito que no se corresponde con la evidencia disponible ni con el enfoque actual del tratamiento de la insuficiencia cardíaca.Pero las dificultades burocráticas no terminan allí. El acceso a sacubitrilo/valsartán, otro de los tratamientos fundamentales para determinados pacientes con insuficiencia cardíaca, puede transformarse en un verdadero laberinto administrativo, marcado por planillas, rechazos, trámites y demoras.El contraste resulta difícil de explicar: se exige notificar cada caso para conocer la magnitud del problema, pero luego el paciente puede encontrarse con obstáculos para acceder a los medicamentos destinados precisamente a evitar una nueva internación.Registrar estadísticas es necesario. Pero la información epidemiológica pierde buena parte de su sentido si no está acompañada por un acceso efectivo, oportuno y sin barreras obsoletas a los tratamientos que han demostrado mejorar la sobrevida y reducir las internaciones.La ciencia avanza, la burocracia muchas veces retrocede y, en el medio, quedan los pacientes. La insuficiencia cardíaca requiere algo más que estadísticas: necesita acceso real a la mejor terapéutica disponible.