Bosque energético de Miramar: qué tener en cuenta antes de visitarlo

El Bosque Energético de Miramar provoca una extraña reacción en las personas. Algunas acuden con total fe, mientras que otras lo hacen con cierto recelo, casi como para comprobar que realmente no pasa nada. Ambas actitudes coexisten. Y, sinceramente, no interfieren en la experiencia. Porque, más allá del nivel de creencia que cada uno pueda tener en las energías, el lugar se encuentra en un entorno que ya de por sí merece la pena visitar para dar un paseo. Los pinos que crecen allí son altos, las dunas están fijas, los senderos están sombreados y esa ligera humedad que impregna el lugar hace que tu ritmo cardíaco cambie, aunque no quieras que eso suceda.

Lo primero a tener en cuenta es su ubicación. Forma parte del Vivero de Dunas Florentino Ameghino, un enorme lugar que sirve como reserva y parque forestal. No es un lugar al que se va, se toma una foto y se sale. La experiencia tiene más sentido si se piensa en ir allí como una excursión completa. Caminar un rato, encontrar el bosque, quedarse allí y luego regresar. Si tenés prisa, pensarás que la gente que va allí es tonta. Si vas con tiempo de sobra, al menos tomarás aire fresco y te abrirás a la experiencia.

En una excursión de este tipo, es recomendable organizar un transporte cómodo, ya que lo primero que querrás hacer al llegar es dar un paseo. Para aquellos que no deseen conducir o prefieran llegar tranquilamente, con su energía intacta, es recomendable comprar pasajes a Miramar, asegurándose de tener tiempo para visitar el vivero mientras aún haya luz. Miramar no es el tipo de lugar al que se va por la noche si su intención es principalmente disfrutar de la naturaleza.

El calzado es la segunda cosa que se debe tener en cuenta. Aunque pueda parecer obvio, el terreno del vivero incluye arena, caminos de tierra y terrenos variados, por lo que es mejor llevar zapatos cómodos y cerrados y, si es posible, zapatos que no molesten si les entra arena. También es recomendable llevar agua, incluso si el clima es fresco, ya que caminar entre pinos largas horas puede provocar deshidratación.

En cuanto al bosque energético, lo mejor es no esperar nada, ya que, aunque algunas personas hablan de alinearse con la energía de los árboles, sentir las vibraciones y percibir diferencias entre la energía de las distintas partes del bosque, la realidad es que la experiencia es la misma en todos los casos, y la única diferencia es la historia que uno se inventa en su cabeza.

Otro detalle: en las zonas boscosas, el clima es diferente. En el bosque, el viento se calma, la temperatura cambia y, a veces, incluso hace frío. Es buena idea llevar una campera ligera extra, por si se quiere quedarse allí un rato. Si se va con niños, es buena idea designar un punto de encuentro, ya que el vivero es grande y, en el bosque, es fácil perder a los niños, aunque no se alejen mucho de tu lado.

Otro aspecto a tener en cuenta es la convivencia con el medio ambiente. No es un lugar para dejar basura, romper ramas o pasear con altavoces porque «no molesta a nadie». Es bastante molesto. Además, uno se pierde lo mejor: el audio. En Miramar, hay audio en el bosque: agujas de pino, pájaros y vientos fuertes. Si uno busca energía, ahí la tiene. Si no, entonces no sirve de nada.

Si uno quiere aprovechar al máximo el día, también puede ir a la playa o al paseo marítimo. Pero sin prisas. El vivero y el bosque energético son lugares en los que hay que tomarse su tiempo. No es una lista de tareas pendientes.

¿Se experimentará algo especial? No lo sé. Nadie puede prometer nada sin vender humo. Pero es muy probable que uno salga de allí sintiéndose más ligero que cuando llegó, aunque sea por razones bastante triviales: dio un paseo, respiró aire fresco, contempló la vegetación. A veces eso ya es energético, aunque no se utilice esa palabra para definirlo.

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