0(Adolfo Rubén Gorosito – julio 2026) – Tradicionalmente, en nuestro país, el tercer domingo del mes de junio se dedica a la celebración del Día del Padre. En muchas ocasiones, hay quienes sostienen que esta fecha tiene menos valor o menos significado que el Día de la Madre. Sin embargo, considero que no es así; por el contrario, ambas conmemoraciones poseen la misma importancia. Tanto una como la otra representan valores fundamentales. Tienen significados diferentes, pero persiguen el mismo objetivo: acompañar, guiar y brindar lo mejor de sí para alcanzar los mejores resultados en la vida de sus hijos.El anciano que llevo en mí, como suelo decir, me recuerda una reflexión: muchas personas llaman “mi viejo” a su padre. Sin embargo, alguien me comentó una vez que nunca pudo hacerlo, porque su padre, su progenitor, falleció a los treinta años. Ese recuerdo constituye también un homenaje significativo. Porque la edad importa menos que la huella que deja una persona; lo verdaderamente valioso es el vínculo, el cariño y ese misterio maravilloso que encierra la paternidad.Por eso, en este tercer domingo de junio, además de otras celebraciones que puedan coincidir en la fecha, recordemos esta jornada tan especial. Una jornada sensible al alma humana, dedicada a reconocer el esfuerzo, el amor y la presencia de los padres.A todos ellos, y especialmente a quienes honran cada día ese compromiso, les hacemos llegar nuestro más sincero saludo y nuestro afectuoso reconocimiento.