Gracias de Corazón

Vi una película donde se hablaba de los milagros. No de uno grande y extraordinario, sino de esos pequeños milagros que están en la vida cotidiana y que muchas veces no vemos. Personas que aparecen justo cuando uno más las necesita.

El sábado, cuando mi mamá se cayó en la calle, esos pequeños milagros se hicieron presentes. El señor Néstor Marochi y una persona que pasaba en bicicleta —cuyo nombre no conozco y me encantaría poder agradecer— fueron verdaderos milagros en ese momento.

Gracias de corazón por ocuparse de mi mamá, por ayudarla, por estar. Gracias a todas esas personas que, con gestos simples y humanos, aparecen cuando alguien está vulnerable.

Hoy confirmé algo: la vida está llena de pequeños milagros. Y hay que saber verlos y agradecerlos.
María Lina Pucci

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