Hoy el silencio habla.

Hoy, más que nunca, el corazón necesita detenerse.
Es Viernes Santo, y el mundo parece respirar más lento… como si recordara que hay momentos donde el amor se entrega hasta el extremo.

Jesús no murió por una obligación, lo hizo por amor. Un amor tan profundo, tan real, que eligió cargar con el dolor, la cruz, el abandono, por vos, por mí, por todos.

Este día no es solo tristeza.
Es también esperanza.
Porque aunque parezca que todo termina, sabemos que la historia no se queda en la cruz.
El amor siempre renace.
Y eso, también, nos transforma.

Que este Viernes Santo nos encuentre con el alma abierta,
agradeciendo, perdonando, abrazando.
Porque en cada gesto de compasión,
en cada acto de amor silencioso,
Jesús vuelve a caminar entre nosotros.

Related posts

IBAN ALCOHOLIZADOS, CON SUS HIJOS Y RUMBO A VIAJES LARGOS: DOS TRAGEDIAS QUE LA ANSV FRENÓ A TIEMPO EN LA RN9

Convocan al rezo del Santo Rosario en la Iglesia Inmaculada Concepción

A todo el equipo del Hospital Anita Eliçagaray