Lo que pasó el 30 de diciembre en el Parque Tantanakuy no es un hecho aislado: es el reflejo de cómo tratamos lo que es de todos.

En las últimas semanas, muchas manos anónimas trabajaron con compromiso y amor para embellecer y cuidar este espacio tan querido por la comunidad. Personas que, sin buscar reconocimiento, dedican tiempo y esfuerzo para que el parque esté más lindo, más limpio y más seguro para cada familia que lo visita.

Entre las tareas realizadas se destacan:

  • La finalización del corte de pasto en el camino central de la manzana inundable y en la isla.

  • La pintura de seis bancos del playón y de tres bancos ubicados sobre la senda en la misma manzana.

  • La puesta en valor del juego “volador”, que hoy vuelve a lucir como merece.

  • El riego de todos los árboles menores de dos años, cuidando el futuro verde del parque.

  • La recolección de basura tanto del suelo como de los basurines.

Todo este trabajo tiene un solo objetivo: que el Parque Tantanakuy sea un lugar de encuentro, disfrute y orgullo para todos.

Por eso, también es necesario decirlo con claridad y respeto: cuidar el parque es responsabilidad de cada uno. A quienes ensucian, rompen o dañan, invitarlos a reflexionar y aprender que este espacio no es de “nadie”, sino de todos. No hay que esperar que otro venga a limpiar lo que nosotros mismos podemos evitar ensuciar.

Agradecemos profundamente a quienes cuidan, mantienen y ponen el cuerpo todos los días. Y apelamos a la conciencia colectiva para que el Parque Tantanakuy siga siendo un lugar lindo, vivo y cuidado, hoy y siempre.

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