12 (Adolfo R. Gorosito, enero 2026) – Enero empezó con el triste registro de algunos acontecimientos de cuyos resultados nefastos todavía se duda. La provincia de Chubut arde desde sus bosques naturales, que confieren hermosura al entorno, y aún no se sabe la suma de habitantes que han tenido que alejarse, perdiendo en la partida todos sus bienes.En Comodoro Rivadavia se produjo un espectacular deslizamiento en la falda de un cerro contiguo, y ese fenómeno natural se convirtió de pronto en motivo de pérdidas materiales y explicable pavor en la población. La seguridad no ha regresado al lugar del siniestro y se estudian las posibles consecuencias.En España se produjo un accidente ferroviario que derivó en más de cuarenta víctimas fatales. Aparecen detalles técnicos que pueden esgrimirse como posible causa de la tragedia. A un percance de tal magnitud se suman otros dos accidentes ferroviarios, pero de menor tenor, según la crónica.Recientemente se produjo un fenómeno en el Atlántico, algo así como un tsunami en miniatura, pero también se pintó de tragedia. ¿Acaso nos invade alguna sensación apocalíptica? Creo que no, pero nos llaman la atención coincidencias de este tipo. Nadie puede negar que todos estos hechos apuntan con características siniestras el comienzo del año.