5 Hay lugares que tienen algo especial. Lugares donde el tiempo parece detenerse y donde, cuando uno vuelve, aparecen recuerdos que creĆa guardados. La Cascada es uno de ellos.Este fin de semana, JosĆ© āPepeā LarroudĆ© volvió a ponerse el casco y a sentir nuevamente el rugido de un auto de APAC. DespuĆ©s de varios aƱos, regresó a una categorĆa que conoce como pocos y lo hizo de una manera muy especial: invitado por Diego CastaƱino, su histórico rival de tantas batallas, esta vez convertido en compaƱero. Dos campeones. Trece tĆtulos. Un mismo Ford Falcon. Y otra vez, La Cascada. Desde que el auto salió a pista quedó claro que la pausa no habĆa borrado nada. Pepe volvió rĆ”pido, competitivo, disfrutando cada vuelta y demostrando que la sensibilidad para manejar estos autos sigue intacta. En la final de invitados tuvo que trabajar para acelerar y defenderse en una carrera intensa, con Lucas GonzĆ”lez en su persecución. A fuerza de experiencia y muƱeca, LarroudĆ© terminó segundo en su final. CastaƱino, por su parte, habĆa ganado entre los titulares, y la suma de ambos resultados dejó al binomio en un enorme segundo puesto de la clasificación general, detrĆ”s de los hermanos Tambascio. Pero esta vez habĆa algo que iba mucho mĆ”s allĆ” de los tiempos. Porque hay pistas que guardan demasiadas historias. Y La Cascada, para Pepe, seguramente guarda algunas de las mĆ”s lindas. Volver a recorrer esas curvas y escuchar el motor acelerando debe haber sido tambiĆ©n una manera de encontrarse con recuerdos que siguen muy cerca. QuizĆ”s por eso, en algĆŗn momento de la carrera, una mirada se fue hacia arriba. QuizĆ”s una estrella iluminó un poco mĆ”s fuerte. Y quizĆ”s, entre tanto ruido, hubo un silencio capaz de decirlo todo. Pepe volvió a APAC. Volvió a correr. Volvió a sonreĆr detrĆ”s del volante. Y volvió, sin saberlo, a un lugar donde alguna vez fuimos felices. Esta vez, seguramente, con alguien mĆ”s acompaƱando cada vuelta.