7 En el marco del Día Mundial del Autismo, el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires advierte sobre la vulnerabilidad nutricional en niños y adolescentes con TEA. La selectividad alimentaria y los problemas gastrointestinales aparecen como factores clave que requieren atención profesional para evitar cuadros de desnutrición oculta.Se estima que en Argentina más de 500.000 personas presentan algún grado de trastorno del espectro autista (TEA), con mayor predominio en varones sobre mujeres, extrapolando estadísticas internacionales que refieren una prevalencia mundial del 1,2%.Existen alertas sobre un aumento de la prevalencia del TEA en los últimos años. Este incremento se debe principalmente a una mayor conocimiento y visibilidad de la temática, mejores herramientas de detección y criterios diagnósticos más amplios, junto con una combinación compleja de factores genéticos, ambientales (edad paterna/materna avanzada, complicaciones prenatales) y mayor acceso a evaluaciones especializadas.Los niños, niñas y adolescentes con TEA conforman una población nutricionalmente vulnerable. Más de la mitad de los chicos presentan dificultades alimentarias: son hiperselectivos (ingieren un número muy reducido de alimentos) y algunos muestran negativismo a la ingesta.“Estas conductas disruptivas se originan en alteraciones sensoriales, como la hiper o hiposensibilidad a ciertas texturas, olores, sabores, al aspecto visual y/o a la temperatura de los alimentos, y en su inflexibilidad característica”, sostuvo la licenciada en Nutrición, Soledad Marenzi, matriculada en el Colegio de Nutricionistas bonarenese. Y agregó: “Sin atención especializada puede llevarlos a la desnutrición calórico-proteica o a padecer deficiencias de micronutrientes (desnutrición oculta), principalmente de minerales como calcio, hierro, zinc, potasio, cobre y vitaminas A, D, E, riboflavina, C, B12, ácido fólico y colina”.Otro problema, fuertemente ligado a la selección de alimentos, es la disbiosis microbiótica, que se define como el desequilibrio de la microbiota intestinal, caracterizado por una pérdida de diversidad microbiana y un aumento de bacterias patógenas. Esta alteración debilita la barrera intestinal, permitiendo que sustancias tóxicas pasen al torrente sanguíneo, provocando inflamación sistémica, enfermedades metabólicas, digestivas y neurológicas.Más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes con TEA se observan problemas gastrointestinales. Los síntomas más comunes son el reflujo gastroesofágico, el estreñimiento, la esofagitis y la diarrea.“Al hablar de nutrición y autismo es importante mencionar que algunos profesionales de la salud recomiendan una dieta libre de gluten y caseína en niños con TEA, pero aún la evidencia es controversial”, señaló Marenzi, que integra Grupo de Estudio de Pediatría de la institución que nuclea a las y los nutricionistas bonarenses. “Los estudios clínicos presentan diversidad y contraposición en sus resultados y concluyen que, en algunos pacientes, puede producir un beneficio clínico, como es la mejoría en alteraciones neuroconductuales y sintomatología gastrointestinal”, explicó luego.Por su parte, la Academia de Nutrición y Dietética (AND) indica que el niño con TEA y la familia deben trabajar con un equipo de atención especializada en el cual se incluya a un nutricionista. El profesional debe estar especializado para poder evaluar correctamente la alimentación del niño, teniendo en cuenta que puede haber deficiencias, incluso si el crecimiento parece adecuado. Debe trabajar para resolver los obstáculos, como la selectividad de alimentos, que pueden interferir en los cambios alimentarios para resolver alergias, estreñimiento y otros síntomas gastrointestinales.En cuanto a la evidencia, se sugiere un tratamiento con enfoque multidimensional, sistémico, dinámico, multi e interdisciplinario, que incluya profesionales como pediatras, hebiatras, neurólogos, psicólogos, psiquiatras, terapistas ocupacionales, nutricionistas, kinesiólogos, fonoaudiólogos, enfermeros y profesionales enfocados en el crecimiento y desarrollo.A partir de estas nociones, el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires recomienda para niños, niñas, adolescentes con TEA y sus familias:– La intervención del nutricionista de manera temprana, para atenuar las manifestaciones de la selectividad alimentaria, previniendo su impacto en el estado nutricional.– Un tratamiento nutricional individual y personalizado, que se adecúe a cada niño, considerando su peso, talla, edad, actividades cotidianas, dificultades alimentarias y síntomas asociados.– Un seguimiento apropiado basado en una comunicación fluida. El éxito dependerá del trabajo en equipo entre el niño, su familia, el/la nutricionista y los otros profesionales tratantes.– Un proceso de educación alimentaria que requiere tiempo, paciencia y perseverancia, es un desafío que vale la pena enfrentar.En definitiva, el abordaje del Trastorno del Espectro Autista trasciende las terapias y requiere una mirada integral en la cual la alimentación y nutrición deben estar incluidas.