4 (Adolfo Rubén Gorosito, septiembre 2026) – Se anuncia la venida del Papa para el próximo mes de noviembre.Es, por supuesto, un acontecimiento sensacional. El jefe de la Iglesia Católica se moviliza hacia América del Sur y también estará en Perú y otros lugares. Hay mucha expectativa y, ante esto, pienso muchas cosas.El anciano que está en mí, ese insistente anciano que me acompaña siempre, se hace preguntas. Por ejemplo: ¿qué harán los tibios, los católicos tibios, aquellos que durante su vida no concurren habitualmente a los oficios religiosos o no cumplen con sus deberes como católicos? ¿Qué harán en ese momento? ¿Se manifestarán felices, contentos, más realizados?Espero que sí, pero también tienen la oportunidad de hacer un acto de conciencia, para saber realmente, ellos mismos, si están cumpliendo como servidores de Dios en ese aspecto, dentro de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. En cuanto al Papa, bueno, es muy común y también necesario que una figura como él esté viajando por el mundo para ampliar los conocimientos y fortalecer los vínculos con la Iglesia Católica, con su Iglesia, y así se espera.Pienso que la visita del Papa es imprescindible para los pueblos católicos, pero también que los pueblos católicos deben reflexionar sobre su vida diaria, cotidiana, y responder a su propia conciencia.Lo que sí cayó mal en un primer momento, creo yo, fue que, apenas anunciada la venida del Papa, se dijera que hacía falta una colecta para compensar los gastos del viaje de su séquito.Creo que fue, por lo menos, inoportuno. Pero bueno, eso lo reflexionará la Iglesia.