0 (Adolfo Rubén Gorosito – noviembre 2026) – En estos días se habla predominantemente de la visita del Papa, Su Santidad Juan León XIV. Es lógico que así sea, porque se trata de la máxima autoridad de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Es una visita muy especial y también muy arriesgada, porque tuvo su problema de salud hace tan pocos días, y llama la atención que se encuentre en condiciones de afrontar semejante esfuerzo físico. Sin embargo, lo está haciendo con todo gusto y se lo ve repartiendo sus bendiciones hacia todos los fieles. Hablando de fieles, lo importante es que los fieles de la Iglesia Católica sepan recapacitar y pensar en sus propias vidas, y respondan a los cánones principales y fundamentales de la Iglesia y de la religión para tener fe: fe en Dios y fe en los hombres, en los hombres, que siempre son más falibles. Pero, lamentablemente, hay que hacerlo por intermedio de ellos, de los hombres consagrados, para que Dios esté más presente. Dios está atento siempre, pero a veces no se manifiesta. Es un montón de cosas, de sentimientos encontrados, no resueltos, porque hay que pensar cada uno en lo suyo y en su condición, de qué manera y hasta qué punto merecemos la bendición de Dios por intermedio del Papa. El Papa es demasiado regalo material para cualquier nación y nosotros lo estamos recibiendo. Que le demos la bienvenida, que nos vaya bien y que se lleve la mejor impresión posible de los fieles argentinos.