0 (Adolfo Rubén Gorosito, Octubre 2026) – Es interesante, o tal vez no, pensar de esa manera: las horas vacías, es decir, aquellas horas que transcurren sin un motivo especial. Creo que la vida es tan corta y, al mismo tiempo, tan necesaria e inextinguible, que no podemos dejar pasar ni un momento, ni un día, ni horas sin un motivo especial.Pero sí, cuando tenemos ese motivo de vivir para reencontrarnos con alguien, para reencontrarnos con nosotros mismos o para recuperar el tiempo perdido, eso es lo principal de la vida.Las horas perdidas son otro punto, un punto muy interesante, no por sí mismas, sino porque explican una verdad.No hay que dejar pasar las horas sin tener un motivo, sino recordar, pensar y darse cuenta de que pensar es, nada más y nada menos, que existir. Como dice el sabio: si vivo, por eso realmente existo. Si vivo, existo. Porque es tan simple y tan complejo al mismo tiempo. ¿Por qué se vive, se piensa y se vuelve a vivir? Porque la vida nos da la oportunidad de pensar en el presente y en el futuro. Debemos aprovecharla para no perder ese tiempo tan especial, tan necesario, imprescindible, para seguir viviendo con ciertos sentidos.Hoy yo pienso así. Pienso que estamos haciendo algo útil, no solamente para uno mismo, sino también para la comunidad a la que pertenecemos.Así que, como siempre digo, comparto estas palabras, estos pensamientos. No son lecciones de vida, pero, al mismo tiempo, puede ser que lo sean, debido a que, de alguna manera, nos hacen pensar.Y, como dije antes, si piensas, existes.