Deportes Volver a donde alguna vez fuimos felices Andres08/09/202606 views Hay lugares que tienen algo especial. Lugares donde el tiempo parece detenerse y donde, cuando uno vuelve, aparecen recuerdos que creía guardados. La Cascada es uno de ellos. Este fin de semana, José “Pepe” Larroudé volvió a ponerse el casco y a sentir nuevamente el rugido de un auto de APAC. Después de varios años, regresó a una categoría que conoce como pocos y lo hizo de una manera muy especial: invitado por Diego Castañino, su histórico rival de tantas batallas, esta vez convertido en compañero. Dos campeones. Trece títulos. Un mismo Ford Falcon. Y otra vez, La Cascada. Desde que el auto salió a pista quedó claro que la pausa no había borrado nada. Pepe volvió rápido, competitivo, disfrutando cada vuelta y demostrando que la sensibilidad para manejar estos autos sigue intacta. En la final de invitados tuvo que trabajar para acelerar y defenderse en una carrera intensa, con Lucas González en su persecución. A fuerza de experiencia y muñeca, Larroudé terminó segundo en su final. Castañino, por su parte, había ganado entre los titulares, y la suma de ambos resultados dejó al binomio en un enorme segundo puesto de la clasificación general, detrás de los hermanos Tambascio. Pero esta vez había algo que iba mucho más allá de los tiempos. Porque hay pistas que guardan demasiadas historias. Y La Cascada, para Pepe, seguramente guarda algunas de las más lindas. Volver a recorrer esas curvas y escuchar el motor acelerando debe haber sido también una manera de encontrarse con recuerdos que siguen muy cerca. Quizás por eso, en algún momento de la carrera, una mirada se fue hacia arriba. Quizás una estrella iluminó un poco más fuerte. Y quizás, entre tanto ruido, hubo un silencio capaz de decirlo todo. Pepe volvió a APAC. Volvió a correr. Volvió a sonreír detrás del volante. Y volvió, sin saberlo, a un lugar donde alguna vez fuimos felices. Esta vez, seguramente, con alguien más acompañando cada vuelta.