117 (Adolfo R. Gorosito, noviembre 2017) – “¡Defendamos lo nuestro!” para enarbolar el verdadero sentido de localismo, interpretado como amor a nosotros mismos, nuestros semejantes, nuestros esfuerzos, nuestros proyectos. Ampliemos el concepto con sentido distrital. ¿Defendernos de qué o contra quién? Se trata de actitudes solidarias. Nos referimos – por ejemplo – a las empresas que se instalan en nuestra localidad con previo compromiso de ocupar personal local. Creo que eso debería cumplirse a “rajatablas”.Nos referimos también a los comerciantes que cuidando sus cuentas (derecho legítimo, por supuesto) adhieren a la espiral inflacionaria, adelantándose con el cambio de precios en las góndolas o en los servicios que prestan. Algunos prestadores de servicios han incrementado sus honorarios” en cien por ciento en pocos meses, mientras que inflación, salarios y jubilaciones están muy lejos de ese índice. ¿Por qué tenemos que pagar más de doscientos pesos lo que en enero de este mismo año nos cobraban cien?Estas distorsiones son atribuibles a la permisividad estatal y a las decisiones empresarias ¡Defendamos lo nuestro, en lo personal y en lo colectivo! ¿Lo soportamos porque somos pocos y nos conocemos mucho?… Solemos comentar a “soto voce” para no herir susceptibilidades, pero es legítimo y necesario expresarlo, porque el comentario furtivo no alcanza para impedir decisiones tendenciosas.¡Defendamos lo nuestro! Cada comerciante y cada profesional tienen derecho a defender sus intereses, y ponerle ritmo a sus negocios, pero es de suponer que existen entidades u organismos de control, para que nadie apure el giro de la eterna espiral inflacionaria, que sigue proyectando su sombra entre los que menos perciben, sean obreros o jubilados. Los incrementos de sueldos básicos de obreros no especializados o la percepción mínima de los jubilados quedan brutalmente relegados en comparación a las frecuentes actualizaciones de precios en las góndolas