Equilibrio entre capital y trabajo: condición para el progreso

(Adolfo R. Gorosito, mayo 2026) – El desenvolvimiento social de cada país se basa en el equilibrio de sus fuerzas de producción. En este caso, nos referimos al capitalismo: a las fuerzas del capital y al aporte de los recursos necesarios para progresar. También a la parte obrera, la clase trabajadora, que contribuye con sus conocimientos y su capacidad intelectual.

Este equilibrio, que lamentablemente muchas veces se derrumba por ambiciones desmedidas de una u otra parte, constituye la verdadera fórmula para el progreso. Por eso, el pasado viernes 1 de mayo, Día Mundial del Trabajador, es oportuno reflexionar <sin segundas intenciones y con el mejor de los propósitos> sobre la posibilidad de alcanzar ese equilibrio, aunque no resulte sencillo. Hombres y mujeres de cada país deben recordarlo sin tergiversaciones.

Opino modestamente que nuestro país ha sufrido consecuencias muy serias debido a la lucha interna entre el capital y el trabajo, muchas veces planteada de forma inadecuada o distorsionada. Por ello, considero necesario que nos propongamos, como nación, integrarnos junto a aquellos países verdaderamente avanzados o comprometidos con el progreso, porque es la única manera de lograrlo. El capital, como fuerza generadora de empleo, y la capacidad del trabajador para producir más y mejor, deben complementarse.

Debemos reflexionar sobre esto con claridad, especialmente en una fecha que no es solo de celebración, sino también de memoria: el Día Mundial del Trabajador.