0 (Adolfo Rubén Gorosito, Octubre 2026) – Exactamente hoy comienza el mes de noviembre, el penúltimo mes del año. En esta fecha se recuerda a todos los santos instituidos por la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Y mañana, 2 de noviembre, se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, el día de todos los muertos.Son fechas tristes, si podemos decirlo de esa manera, pero también son momentos de reflexión, de pensamiento profundo, de reubicarnos en la realidad de la vida, especialmente a esta altura del año y en una fecha tan especial y particular.Por eso, el viejo, el anciano que vive en mí y que me acompaña siempre, me aconseja que tengamos algún momento de reflexión, que nos detengamos a pensar mejor. Que los pensamientos espirituales, aquellos que tienen un verdadero peso espiritual, sean superiores a los pensamientos submaterialistas, que solamente reflejan ambiciones desmedidas.Hablando de esto, en la próxima oportunidad nos ocuparemos precisamente de las ambiciones desmedidas y veremos qué generoso es el género que uno quiere tratar. Pues bien, esta es una reflexión que hago y que invito a compartir, no necesariamente a consentir. Es decir, no pretendo que todos tengan que darme la razón, pero sí considero saludable pensar sobre estas cuestiones, detenernos a reflexionar acerca de aquello que está por encima del materialismo puro.Porque hay pensamientos y valores que merecen ocupar un lugar superior en nuestras vidas.