LIDIA MASCIONI: UNA TRAYECTORIA CONSTRUIDA CON ESFUERZO, VOCACIÓN Y PASIÓN POR CORRER

Hay historias que no se miden solamente en kilómetros. La de Lidia Mascioni es una de ellas.

Enfermera del Hospital Municipal de Adolfo Gonzales Chaves, Lidia combina cada día la responsabilidad y la vocación de su profesión con su rol de mamá y una pasión que la acompaña desde hace años: el running.

Entre guardias, familia, obligaciones cotidianas y el ritmo propio de su trabajo, encuentra el tiempo y la disciplina necesarios para entrenar, prepararse y afrontar nuevos desafíos deportivos.

Este domingo dio un nuevo paso en ese camino al completar los 42,195 kilómetros de la Maratón Internacional de Buenos Aires 2026, donde participó con el dorsal 16253. Para Lidia no fue una competencia más: fue su octava maratón, una cifra que refleja años de constancia, sacrificio, entrenamiento y perseverancia.

Detrás de cada una de esas ocho maratones hay muchas horas de preparación, madrugadas, cansancio, organización familiar y, sobre todo, la decisión de seguir adelante aun cuando las circunstancias no siempre resultan sencillas.

Porque correr una maratón exige mucho más que preparación física. Requiere compromiso, fortaleza mental, disciplina y una enorme determinación para sostener el objetivo durante meses y, llegado el momento, enfrentar kilómetro tras kilómetro.

Lidia no deja de lado ninguna de sus facetas. Es enfermera, mamá y corredora, y ha logrado construir un equilibrio entre ellas para continuar persiguiendo sus objetivos y disfrutando de una actividad que representa mucho más que hacer deporte.

Su historia también refleja la de tantos corredores amateurs de nuestras localidades que entrenan durante todo el año, muchas veces en silencio y sin más reconocimiento que el propio, hasta que llega el día de la competencia.

Ese día, cada corredor lleva mucho más que un número en el pecho. Lleva consigo horas de entrenamiento, sacrificios, sueños y el orgullo de representar a su comunidad.

Hoy, después de completar su octava maratón, Lidia puede mirar hacia atrás y reconocer un camino construido paso a paso, entrenamiento tras entrenamiento y kilómetro a kilómetro.

La meta de Buenos Aires ya forma parte de su historia. Pero seguramente no será la última.

Felicitaciones, Lidia, por estos 42,195 kilómetros y por todo lo que hay detrás de ellos. Que esta octava maratón sea un nuevo capítulo de una trayectoria que todavía tiene, seguramente, muchos kilómetros por recorrer.

 

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