5 Conductas peligrosas en bicicleta: la responsabilidad que empieza en casa – La preocupación de los vecinos no es nueva ni un hecho aislado. Desde hace años se vienen señalando y “concientizando” situaciones de riesgo en la vía pública, pero lejos de mejorar, el problema se ha vuelto parte de una realidad cotidiana. Menores y adultos circulando en bicicleta en contramano, jóvenes realizando maniobras peligrosas como “willys” y actitudes de falta de respeto hacia otros ciudadanos forman parte de una escena que se repite a diario.Pero hay un punto que no se puede ignorar: detrás de cada menor hay adultos responsables.La educación vial, el respeto y los límites no nacen en la calle. Se enseñan en casa. Cuando un chico pone en riesgo su vida o la de otros, no es una casualidad ni una travesura aislada: es consecuencia directa de la falta de límites, supervisión y compromiso por parte de los padres o adultos a cargo.Desde hace meses, el Municipio viene informando que se intensificarían los controles y que se aplicarían sanciones ante estas conductas. Incluso se realizaron avisos a través de distintos medios para advertir sobre la circulación en contramano y otras infracciones. En ese marco, ya se han comenzado a labrar las primeras multas.Las sanciones económicas no son menores: podrían superar los 3.000.000 de pesos. Pero más allá del impacto en el bolsillo, la verdadera pregunta es otra: ¿qué duele más, una multa o que a nuestros hijos les pase algo?La multa no debería ser necesaria. Pero muchas veces es lo único que logra generar reacción.El problema de fondo es mucho más grave que una infracción. Es una cuestión de vida o muerte. Un vehículo de mayor porte no puede frenar a tiempo ante una maniobra imprudente. No hay margen para el error. Un segundo alcanza: un cruce indebido, una pirueta fuera de lugar, una distracción… y todo termina en una escena que nadie quiere vivir. Después del impacto, no hay explicaciones que sirvan, no hay enojo que repare, no hay vuelta atrás.En cuanto a los espacios públicos, la norma es clara: en ninguna plaza se debe circular en bicicleta. En la Plaza 25 de Mayo, como en otras, hay carteles visibles que prohíben andar en bicicleta y jugar al fútbol. Estas medidas existen para cuidar a los más pequeños, que necesitan un espacio seguro.Ignorar estas normas no es una simple desobediencia: es poner en riesgo a otros.La convivencia se construye entre todos, pero la base está en el hogar. El Municipio puede informar, prevenir y controlar; los vecinos pueden reclamar, pero la pregunta sigue siendo la misma:¿Qué estamos enseñando en casa? Porque cuando ocurre lo peor, ya es tarde.Imagen solo Ilustrativa.